Han pasado cinco años desde que murió mi esposa Sharon, pero también han pasado cinco años desde que la justicia Ecuatoriana destruyo mi honra,mi dignidad, me robo la libertad y sobre todo callo mi inocencia porque como ciudadano no valí la pena, fuimos como sociedad inducidos por el poder politico de Jose Serrano para que me señalen con el dedo de la justicia.

Las soluciones para lograr justicia nunca son ni serán de carácter político, un país con una justicia a medias es simplemente el resultado del abuso de poder y la intolerancia entre individuos que forman nuestro Ecuador.

En estos días vi a mi hijo Geovannito en televisión, viendo sus limitaciones, a quien amo más que a mí mismo, pensaba en mi dolor al estar preso, pero sabía que no le puedo dar a ese pequeño el desafío de luchar por la justicia que se los doy a ustedes, más me di cuenta que por medio de mi hijo son felices otras personas, sin preguntarles cómo fue que me robaron un trozo de mi vida, ni juzgar su condición de niño, su apariencia externa, porque se que son felices por su existencia.

Hoy a los cinco años de prisión es hora que el Estado Ecuatoriano haga justicia para mi esposa Sharon, para mi hijo y para mí. Soy consciente que la fórmula para volver a tener justicia se llama Nosotros. «MI ENCARCELAMIENTO ESTA JUSTIFICADO CON EL COMBATIR UN CRIMEN CON OTRO CRIMEN».