
- En el marco del Día Mundial del Riñón (12 de marzo) y el Mes de la Mujer, especialistas advierten que 1 de cada 10 mujeres podría vivir con enfermedad renal sin saberlo.
- En Ecuador, la prevalencia de enfermedad renal crónica alcanza el 11%, superando el promedio mundial estimado en 10%.
- Factores como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial y las enfermedades cardiovasculares, así como estilos de vida no saludables y cambios ambientales, aumentan el riesgo de desarrollar daño renal.
Quito, marzo de 2026.- En el marco del Día Mundial del Riñón y del Mes de la Mujer, especialistas hacen un llamado a visibilizar la importancia del cuidado de la salud de los riñones en las mujeres, una condición que muchas veces avanza de forma silenciosa y requiere mayor prevención y controles oportunos. A nivel mundial, se estima que 1 de cada 10 mujeres podría padecer esta afección sin saberlo, ya que en sus etapas iniciales suele no presentar síntomas evidentes.
En Ecuador, la situación también genera preocupación. Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la prevalencia de enfermedad renal crónica alcanza el 11% de la población, superando el promedio mundial. Las provincias de la Costa, especialmente Manabí y Guayas, registran mayores casos, asociados tanto a factores cardiometabólicos —como diabetes mellitus, obesidad e hipertensión arterial— vinculados a la mala alimentación y condiciones socioeconómicas, como a factores ambientales como las altas temperaturas y la deshidratación.
Factores biológicos y diagnóstico tardío
Aunque esta condición puede presentarse tanto en hombres como en mujeres, existen factores biológicos que influyen en su evolución. Durante etapas tempranas de la vida, los estrógenos pueden ejercer cierto efecto protector sobre la función de los riñones; sin embargo, tras la menopausia el riesgo de progresión aumenta debido a los cambios hormonales.
Uno de los principales desafíos es que puede desarrollarse durante años sin síntomas claros. Por ello, el tamizaje temprano mediante una muestra de sangre para medir la creatinina (una sustancia de desecho que normalmente eliminan los riñones) y evaluar qué tan bien están funcionando, junto con una muestra de orina para detectar albúmina (proteína en la orina), son pruebas sencillas y disponibles que permiten diagnosticar la enfermedad renal crónica.
Si bien su progresión es similar en ambos sexos, la detección suele realizarse con mayor rapidez en hombres, ya que estas pruebas permiten identificar con mayor facilidad las alteraciones en etapas tempranas.
Además, en mujeres esta condición puede estar asociada a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, lo que refuerza la importancia de un enfoque integral de salud.
Factores de riesgo y prevención
Entre los principales factores de riesgo se encuentran diabetes, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, colesterol elevado, sobrepeso u obesidad y tabaquismo, cuyo impacto puede ser mayor en mujeres.
Frente a este escenario, el especialista coincide en que la prevención y la detección temprana son clave. “Muchas veces la enfermedad progresa sin síntomas durante años. Por eso es fundamental promover una adecuada hidratación, chequeos médicos periódicos, controlar enfermedades como la diabetes e hipertensión y mantener hábitos de vida saludables. Detectarla a tiempo permite intervenir oportunamente y evitar complicaciones mayores”, señala el Dr. Mauricio Chávez, asesor medico cardiorrenal y especialista en medicina interna de Bayer, representante de los países de Centroamérica, Ecuador y Perú.
Desde su compromiso con la salud y la innovación, Bayer impulsa espacios de divulgación científica y diálogo para fortalecer la prevención y el diagnóstico temprano. En el Mes de la Mujer, la invitación es a reconocer que el cuidado de los riñones también es parte esencial del bienestar femenino en Ecuador.