
Marzo, 2026. La tuberculosis, causada por Mycobacterium tuberculosis, afecta principalmente a los pulmones. Se transmite por el aire cuando alguien con tuberculosis tose, estornuda o habla (según la carga infecciosa). Sigue siendo una de las principales causas de muerte por enfermedades infecciosas a nivel mundial. En Ecuador, los casos han aumentado: en 2025 se registraron 9.142, un 67 % más que en 2024, y hubo 297 muertes, más del doble que las 131 de 2024, lo que resalta la gravedad del problema.
La tuberculosis está estrechamente relacionada con determinantes sociales y condiciones de vida que favorecen su transmisión, como el hacinamiento, la pobreza, la desnutrición y el acceso limitado a los servicios de salud. En Ecuador, la mayor carga de la enfermedad, según las tasas en 2025 ajustadas a 100.000 habitantes, se concentra en provincias de la Costa como Guayas (116), El Oro (110) y Los Ríos (52), aunque también se han observado incrementos progresivos en otras regiones del país. Determinados grupos poblacionales presentan mayor vulnerabilidad; entre ellos, las personas privadas de libertad, las personas con enfermedades crónicas o inmunosupresión y las que viven en contextos de alta densidad poblacional.
El diagnóstico temprano y el tratamiento oportuno son esenciales para controlar y prevenir la tuberculosis. La enfermedad puede sospecharse en personas con tos productiva (con flema durante más de dos semanas), fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso y fatiga. Si presenta signos similares, es recomendable acudir a su médico, ya que este cuadro presenta un amplio diagnóstico diferencial. Según el Dr. Jaime Acosta, docente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UISEK, el diagnóstico temprano se basa en criterios epidemiológicos, clínicos, microbiológicos, radiológicos, inmunológicos e histopatológicos, incluyendo métodos rápidos como PCR. Y destaca que la tuberculosis es curable si se detecta a tiempo y se sigue estrictamente el tratamiento antifimico (TAES-DOTS), que dura al menos seis meses.
Una investigación realizada por el Dr. Acosta, reporta el caso de una paciente de 16 años que presentó neumonía necrosante asociada a una coinfección poco frecuente por Curvularia hawaiiensis y Mycobacterium tuberculosis. Curvularia hawaiiensis es un hongo fitopatógeno que se encuentra habitualmente en el suelo y en material vegetal, y cuya infección en humanos es poco frecuente. El estudio destaca que las coinfecciones pueden modificar la respuesta inmunitaria del paciente y resalta la importancia de una evaluación clínica cuidadosa en personas con tuberculosis, ya que, aunque rara vez, pueden presentarse infecciones oportunistas por hongos inusuales.
Desde la academia, la Universidad Internacional SEK (UISEK) reafirma su compromiso con la salud pública y la investigación científica orientada al bienestar de la población. A través de sus programas académicos y proyectos de investigación, la institución promueve la formación de profesionales capaces de abordar de manera integral enfermedades infecciosas como la tuberculosis, así como el desarrollo de iniciativas de vinculación con la comunidad que contribuyan a la prevención, al diagnóstico oportuno y al fortalecimiento de la salud colectiva en el país.