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La improvisación operativa se convierte en el mayor riesgo empresarial

Quito, Ecuador. – La ambición por crecer sin una estructura operativa bien definida está pasando una factura cada vez más alta a las empresas de la región. La pérdida de rentabilidad, el descontrol interno y el incremento del estrés operativo se han convertido en síntomas recurrentes de organizaciones que avanzan sin sistemas que respalden su expansión, advierte Diego Cepeda, director de Negocios de Colmena Enterprise.

Con más de 15 años de experiencia en consultoría estratégica y soluciones tecnológicas, Cepeda identifica dos problemas estructurales que frenan el verdadero potencial corporativo: la excesiva dependencia del factor humano y la gestión fragmentada de la información mediante herramientas informales como hojas de Excel, correos electrónicos o aplicaciones de mensajería instantánea. “Las empresas siguen operando con datos dispersos, sin trazabilidad ni control, lo que impacta directamente en la rentabilidad y la toma de decisiones”, señala.

Especialista en la implementación de soluciones ERP y CRM, y firme defensor del uso estratégico de la Inteligencia Artificial, Cepeda sostiene que el núcleo del problema radica en que “los procesos dependen de personas y no de sistemas”, lo que obliga a que “las decisiones se basen en la intuición y no en datos concretos”. Esta realidad expone a las organizaciones a una alta vulnerabilidad operativa y limita su capacidad de adaptación frente a mercados cada vez más dinámicos y competitivos.

Frente a este escenario, la digitalización empresarial deja de ser una tendencia para convertirse en un imperativo estratégico. De acuerdo con Colmena Enterprise, el objetivo no es solo incorporar tecnología, sino redefinir el ADN de las empresas rentables a través de cuatro pilares fundamentales:

  • Ordenar y estandarizar procesos, eliminando la variabilidad y la dependencia individual.
  • Integrar todas las áreas, logrando una conexión total que garantice un flujo operativo continuo.
  • Establecer un sólido gobierno de datos, que permita decisiones en tiempo real con información confiable.
  • Medir lo que realmente importa, enfocándose en indicadores que impulsan la rentabilidad sostenible.

El impacto de una digitalización bien ejecutada es contundente. Las empresas que adoptan este enfoque logran mayor rentabilidad, escalabilidad y control total de sus operaciones, además de una reducción de costos de hasta un 40% y una disponibilidad operativa cercana al 100%.

“El verdadero valor de la digitalización no está en la tecnología en sí, sino en lo que esta permite: liberar al talento humano para que se concentre en la innovación y la estrategia”, afirma Cepeda. “El talento marca la diferencia, pero necesita sistemas que lo respalden. La era de improvisar ya terminó; hoy, el crecimiento debe estar soportado por estructura y datos”.

En este contexto, los líderes empresariales deben considerar dar el primer paso hacia una transformación crítica y sostenible, como punto de partida para construir organizaciones más rentables, eficientes y preparadas para el futuro.

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