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¿Cómo obtener una casa propia en Ecuador?

En la foto: vivienda VIP – conjunto residencial Vivah en el sector de Tumbaco.

Quito, Ecuador. — Acceder a una vivienda propia en Ecuador es una meta alcanzable si se comprende cómo funciona el sistema de financiamiento inmobiliario y se toman decisiones informadas. Hoy, más que nunca, el crédito hipotecario se posiciona como la principal herramienta para transformar un gasto mensual en una inversión de largo plazo.

Existen básicamente dos formas de adquirir una vivienda. La primera es mediante el pago de contado, una alternativa viable únicamente para quienes cuentan con un capital significativo ahorrado. La segunda, y la más utilizada por la mayoría de ecuatorianos, es a través de un crédito hipotecario, un mecanismo que permite comprar una casa financiando gran parte de su valor.

Joan Proaño, vicepresidente de Constructores Positivos, explica que este tipo de crédito se basa en dos elementos clave. “El banco analiza principalmente dos cosas: la garantía y la capacidad de pago. La garantía es la propia vivienda, que queda hipotecada a la institución financiera, y la capacidad de pago se determina a partir de los ingresos comprobables del solicitante”, señala.

Uno de los aspectos más importantes dentro del proceso es el pago de la entrada inicial. Ningún crédito hipotecario cubre el 100% del valor del inmueble. “Generalmente el banco financia entre el 80% y el 95% del valor de la casa. El porcentaje restante debe ser cubierto con ahorros propios y pagado directamente al constructor”, detalla Proaño.

Frente a la percepción de que un crédito hipotecario implica endeudarse de por vida, el experto invita a replantear el análisis financiero. “Muchas personas temen al endeudamiento, pero la realidad es que ya están endeudadas pagando arriendo. Ese dinero no se transforma en patrimonio, simplemente se va. En cambio, una cuota hipotecaria construye un activo que, al final del plazo, será completamente tuyo”, afirma.

En Ecuador, los créditos hipotecarios suelen otorgarse hasta por 25 años, tiempo tras el cual la vivienda queda totalmente liberada de obligaciones financieras, consolidándose como un respaldo patrimonial para la familia.

Respecto al monto que puede prestar una entidad financiera, Proaño aclara que el cálculo responde a criterios técnicos. “El banco toma tus ingresos mensuales, resta todas tus deudas vigentes incluidas compras en diferido con tarjeta de crédito y, sobre ese valor, determina que entre el 30% y el 40% puede destinarse al pago de la cuota hipotecaria”, explica.

Comprender estas reglas permite a los compradores tomar decisiones responsables y planificadas. “El crédito hipotecario no debe verse como una carga, sino como una herramienta para formalizar una deuda que ya existe y convertirla en patrimonio, estabilidad y seguridad para el futuro”, concluye Proaño.

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