Los ciberdelitos baten récord en Ecuador y revelan una nueva vulnerabilidad: las personas
- Entre enero de 2022 y mayo de 2025, la Fiscalía General del Estado registró 20.602 denuncias por ciberdelitos. Solo en 2025 se contabilizan más de 11.100 casos, confirmando una tendencia de crecimiento acelerado en el país.
- La apropiación fraudulenta por medios electrónicos, el phishing y la suplantación de identidad figuran entre los delitos más denunciados.
- Frente a este escenario, expertos sostienen que la mejor estrategia ya no depende únicamente de la tecnología, sino de fortalecer la educación digital y diseñar soluciones centradas en las personas.
Quito, 24 de julio de 2026.- Los ciberdelitos crecen a un ritmo sin precedentes en Ecuador. Solo durante 2025 se reportaron más de 11.100 casos y, detrás de este incremento, hay un mecanismo silencioso: los delincuentes ya no necesitan vulnerar complejos sistemas informáticos para acceder a información sensible, sino recurrir a la manipulación, el engaño y los hábitos digitales de sus víctimas para cometer fraudes o robar su identidad.
Los datos respaldan esta transformación. El Data Breach Investigations Report 2024, de Verizon, revela que el 68 % de las filtraciones de datos involucra el factor humano, lo que demuestra que el comportamiento de los usuarios se ha convertido en uno de los principales puntos de entrada para este tipo de ataques.
Para Medardo Silva, CEO de ENEXT y especialista en soluciones de identidad digital, este escenario exige cambiar la estrategia. «Durante años concentramos nuestros esfuerzos en fortalecer la infraestructura tecnológica; hoy sabemos que eso ya no es suficiente. Los ciberdelincuentes descubrieron que es mucho más fácil engañar a una persona que vulnerar un sistema, por lo que la protección debe combinar innovación, educación y soluciones diseñadas a partir del comportamiento humano.»
Esta conclusión coincide con los resultados del estudio «A mí no me va a pasar», desarrollado por ENEXT, que evidencia una falsa percepción de seguridad entre los usuarios; muchas personas creen que nunca serán víctimas de un fraude digital y, por ello, mantienen prácticas que incrementan su exposición sin ser plenamente conscientes del riesgo.
A esto se suma otro desafío, la mayoría de los ataques ocurre de forma silenciosa y, en numerosos casos, las víctimas descubren que su información fue comprometida semanas o incluso meses después, cuando las consecuencias ya impactan sus finanzas, su reputación o su tranquilidad.
El impacto también alcanza el bienestar emocional. El Consumer Impact Report 2025, del Identity Theft Resource Center (ITRC), señala que el 31,5 % de las víctimas sufrió robo de identidad más de una vez durante el último año; además, más del 20 % reportó pérdidas superiores a 100.000 dólares, mientras que una parte significativa reconoció haber experimentado afectaciones psicológicas derivadas de estos hechos. La dimensión emocional va aún más allá. El mismo informe revela que aproximadamente el 25 % de los encuestados del público general consideró seriamente hacerse daño a sí mismo como forma de afrontar el robo de identidad; entre quienes se identificaron como víctimas, esa cifra asciende al 67,8 % (ITRC, 2025).
Frente a este escenario, ENEXT propone un cambio de enfoque: la ciberseguridad ya no puede depender únicamente de que las personas identifiquen un fraude o actúen siempre de forma correcta. La respuesta está en combinar educación digital con soluciones que validen la identidad, detecten riesgos de forma permanente y acompañen al usuario durante toda su experiencia digital, reduciendo así las oportunidades de los ciberdelincuentes.
«La tecnología seguirá evolucionando, igual que las amenazas. La diferencia estará en nuestra capacidad para anticiparnos. Cuando entendemos cómo actúan las personas frente al entorno digital y diseñamos soluciones pensadas para ellas, fortalecemos la protección de toda la sociedad», aconseja Medardo Silva, CEO de ENEXT.








