
- Ecuador recolecta más de 14.000 toneladas de residuos sólidos cada día.
- El 55,8% de los residuos urbanos corresponde a materia orgánica, mientras el plástico representa el 12,3%.
- Los municipios subsidian el 54,9% del costo de la gestión de residuos sólidos.
- Sin estudios técnicos actualizados, las decisiones sobre recolección y disposición final pueden generar mayores costos y riesgos ambientales.
Ecuador 2026.– Cada día, Ecuador recolecta más de 14.000 toneladas de residuos sólidos. Al año, el volumen supera los 5,1 millones de toneladas. El desafío, sin embargo; no se limita a recoger la basura, sino a que los Gobiernos Autónomos Descentralizados Municipales, cuenten con información técnica actualizada para planificar su manejo, tratamiento y disposición final de acuerdo con la realidad de cada ciudad.
La Estadística de Información Ambiental Económica en GAD’s Municipales, Gestión de Residuos Sólidos 2024, elaborada por el INEC, AME y BDE, señala que en las zonas urbanas cada habitante genera, en promedio, 0,9 kilogramos de residuos al día. En Guayaquil, la cifra alcanza 1,41 kilogramos diarios por habitante.
Durante el año 2024, el 77,1% de los residuos recolectados fue manejado de manera no diferenciada, frente a apenas un 22,9% de recolección diferenciada. La composición revela además, un importante potencial de aprovechamiento: 55,8% corresponde a materia orgánica y 44,2% a residuos inorgánicos. El plástico representa el 12,3%, mientras que el cartón y el papel alcanzan el 5,5% y 4,5%, respectivamente.
A pesar de ello, la separación en la fuente continúa siendo limitada. Solo el 27,1% de los municipios había iniciado o mantenía procesos de separación de residuos en 2024, por lo que una importante cantidad de materiales potencialmente aprovechables continúa mezclándose desde su origen.
La situación también presenta dificultades en la disposición final. El INEC señala que el 59,7% de los GAD´s municipales reportó utilizar rellenos sanitarios, mientras el 24,4% dispone los residuos en celdas emergentes y el 15,8% todavía lo hace en botaderos a cielo abierto. La brecha territorial es significativa: en la Sierra, el 65,6% de los GAD´s utiliza rellenos sanitarios, mientras que en la Costa el porcentaje llega al 39,3%.
El reglamento al Código Orgánico del Ambiente establece que la gestión de residuos debe priorizar la prevención, reducción, aprovechamiento y valorización, dejando la disposición final como última alternativa. En este contexto, la planificación y la información técnica adquieren especial relevancia, particularmente en los procesos de contratación pública para recolección, transporte, tratamiento y disposición final.
Para Natalia Naranjo, directora del Observatorio Ciudadano de Planificación y Gestión Ambiental, las decisiones municipales deben partir de una visión actualizada de las necesidades de cada cantón. “Las ciudades del futuro no pueden planificarse con datos del pasado. El crecimiento urbano, los cambios en los hábitos de consumo y las nuevas exigencias ambientales han transformado profundamente la realidad de nuestros cantones. Continuar contratando servicios de aseo y disposición final sin estudios de caracterización actualizados y sin viabilidad ambiental no solo compromete la calidad del servicio, sino que genera una fuga y un sobredimensionamiento de recursos públicos”.
La ley de contratación pública establece que, antes de iniciar un procedimiento precontractual, las entidades deben contar con estudios y diseños completos, definitivos y actualizados, además de las especificaciones técnicas correspondientes.
Para Andrés Seminario, vocero del Observatorio Ciudadano de Planificación y Gestión Ambiental, el problema debe abordarse con una perspectiva de largo plazo. “La gestión de residuos necesita decisiones de largo plazo y no soluciones que simplemente permitan cubrir la demanda inmediata. Si un municipio no conoce con precisión cuánto genera, qué composición tienen sus residuos y cómo evolucionará esa generación, difícilmente podrá dimensionar de manera adecuada una planta, un sistema de recolección o un sitio de disposición final. La falta de información termina convirtiéndose en un riesgo ambiental y también en un riesgo para los recursos públicos”.
La necesidad de contar con estudios actualizados no es menor. La caracterización de residuos permite determinar las necesidades reales de cada territorio, desde la capacidad de los vehículos de recolección hasta la infraestructura requerida para tratamiento, aprovechamiento y disposición final.
La gestión de residuos también representa una presión para las finanzas municipales. En 2024, el costo reportado por este servicio alcanzó aproximadamente USD. 30´000.000,oo millones de dólares, mientras los municipios recaudaron cerca de USD. 14´000.000,oo millones de dólares mediante tasas, tarifas y otros ingresos relacionados. Esto significó un subsidio municipal equivalente al 54,9% del costo total.
El nivel de subsidio varía entre territorios, por ejemplo: Orellana registró el 95%, Guayas el 62,7% y Pichincha el 39,1%. Estas cifras muestran que la gestión de residuos no es únicamente un asunto ambiental. También compromete recursos públicos y exige decisiones eficientes. Una planificación deficiente puede traducirse en contratos sobredimensionados, infraestructura que no responde a las necesidades reales o inversiones que dejan de lado alternativas de reducción y aprovechamiento.
El Código Orgánico del Ambiente establece que los GAD´s municipales son responsables de la gestión integral de los residuos sólidos no peligrosos dentro de sus jurisdicciones. Esto implica superar el modelo centrado únicamente en recoger y trasladar la basura y avanzar hacia sistemas que permitan reducir, separar, aprovechar, tratar y disponer adecuadamente los residuos que no puedan ser recuperados.
Ecuador enfrenta un desafío que requiere decisiones basadas en evidencia. Con más de la mitad de los residuos urbanos correspondientes a materia orgánica, un 12,3% de plástico y apenas el 27,1% de municipios con procesos de separación en la fuente, existe un amplio margen para mejorar el aprovechamiento y reducir la presión sobre los sitios de disposición final.
La basura no desaparece cuando sale de nuestros hogares. Cambia de lugar y genera costos ambientales, sociales y económicos. Por ello, la sostenibilidad de las ciudades comienza mucho antes de que los residuos lleguen a un relleno sanitario: empieza con información actualizada, estudios técnicos, transparencia, cumplimiento de la normativa y corresponsabilidad ciudadana.
Ecuador ya conoce la magnitud del desafío. Ahora necesita tomar decisiones a la altura del problema.







