
- 17% de los CEO en Ecuador identifica al cambio climático entre las amenazas a las que sus empresas estarán muy o extremadamente expuestas, de acuerdo con la 29ª Encuesta Global Anual de CEO de PwC, capítulo Ecuador.
- el 14% de los CEO reporta haber enfrentado preguntas sobre el impacto del cambio climático en el desempeño de su compañía.
Quito, Ecuador septiembre de 2026.- El cambio climático gana relevancia en la agenda empresarial ecuatoriana y se posiciona entre las principales amenazas identificadas por los líderes corporativos del país. De acuerdo con la 29ª Encuesta Global Anual de CEO de PwC, capítulo Ecuador, el 17% de los CEO ecuatorianos considera que su empresa estará muy o extremadamente expuesta al cambio climático en los próximos 12 meses. Este porcentaje iguala al registrado por la volatilidad macroeconómica (17%) y se ubica sólo por debajo de la disrupción tecnológica (20%), superando a riesgos como ciberseguridad (11%), inflación (6%) y conflicto geopolítico (9%).
El estudio global recogió las respuestas de 4.454 directores ejecutivos de 95 países y territorios, entre el 30 de septiembre y el 10 de noviembre de 2025.
El sector energético, el más expuesto al riesgo climático
A nivel global, el 42% de los CEO reconoce una exposición al menos moderada al riesgo de una pérdida financiera significativa derivada del cambio climático. Esta percepción aumenta en determinados sectores: alcanza el 51% en seguros y el 67% en energía y servicios públicos, siendo este último el nivel de exposición más alto entre los sectores analizados.
Una brecha entre percibir el riesgo y gestionarlo
Aunque el riesgo climático adquiere mayor relevancia, su incorporación formal en la toma de decisiones empresariales continúa siendo limitada. A nivel global, el 24% de los CEO reporta procesos definidos para integrar los riesgos y oportunidades climáticos en decisiones de cadena de suministro y otro 24% en diseño y desarrollo de productos. En decisiones de asignación de capital, incluidas fusiones y adquisiciones, el porcentaje disminuye al 20%.
En Ecuador, esta brecha es aún más evidente. El país registra un 14% de integración del cambio climático en decisiones de cadena de suministro, frente al 21% de Latinoamérica y el 25% global. En asignación de capital, Ecuador alcanza el 17%, frente al 20% tanto regional como global. En diseño y desarrollo de productos, Ecuador registra un 23%, cercano al 26% de Latinoamérica y al 24% global.
El clima, un tema que llega al liderazgo empresarial
La encuesta también muestra que el cambio climático empieza a generar mayores cuestionamientos hacia las empresas. En Ecuador, el 14% de los CEO reporta haber enfrentado preguntas sobre el impacto del cambio climático en el desempeño de su compañía, el mismo porcentaje registrado por las exigencias de mayor transparencia (14%) y solo por debajo de las inquietudes relacionadas con el uso de datos y privacidad (20%).
Para PwC Ecuador, estos resultados evidencian la necesidad de avanzar desde la identificación del riesgo hacia su incorporación efectiva en la gestión empresarial. Integrar criterios, datos y mecanismos de gobernanza climática en las decisiones de inversión, proveedores y desarrollo de productos puede contribuir a reducir la exposición financiera, fortalecer la resiliencia y generar nuevas oportunidades de innovación y competitividad.
Patricio Ramón, Socio de Risk Services de PwC Ecuador, concluye: «Los datos de nuestra encuesta a CEOs son claros: en Ecuador el cambio climático ya se percibe como una amenaza tan relevante como la volatilidad macroeconómica, y en sectores como energía la exposición financiera percibida es la más alta del país. El siguiente paso para las empresas ecuatorianas es cerrar la brecha entre percibir este riesgo y gestionarlo formalmente, incorporándose en decisiones de inversión, de cadena de suministro y de innovación.»
Para PwC Ecuador, el desafío está en pasar de reconocer el riesgo climático a integrarlo en las decisiones estratégicas del negocio. Incorporarlo en la planificación, las inversiones y la gestión operativa será clave para reducir impactos financieros, fortalecer la resiliencia y proteger el valor de las empresas en el largo plazo.






