
El Sauce School & Hacienda apuesta por una educación activa y constructivista, en la que la naturaleza, la experimentación, el aprendizaje por proyectos y el bienestar de los estudiantes definan cómo se diseñará su futuro campus en Tumbaco.
Quito, octubre de 2026.- ¿Debe un colegio adaptarse a un edificio ya construido o debería ser la forma de aprender de sus estudiantes la que determine cómo se diseña ese espacio? Esa es la pregunta con la que El Sauce School & Hacienda inicia una nueva etapa de su proyecto educativo. Tras adquirir un terreno de más de cuatro hectáreas en el valle de Tumbaco, la institución decidió no comenzar únicamente por los planos o la infraestructura. Primero quiere definir cómo debe ser un espacio capaz de acompañar las nuevas formas de aprender.
Por eso, El Sauce convocó a un concurso de arquitectura en el que los estudios participantes deberán comprender primero la filosofía educativa del colegio y, a partir de ella, imaginar el nuevo campus. El próximo 16 de octubre, los equipos seleccionados conocerán el terreno, a la comunidad y el modelo pedagógico que deberán traducir posteriormente en arquitectura.
CUANDO LA PEDAGOGÍA DEFINE LA ARQUITECTURA
El modelo de El Sauce parte de una filosofía humanista y constructivista, complementada con pedagogías activas y aprendizaje basado en proyectos (PBL).
Bajo este enfoque, el estudiante deja de ser únicamente un receptor de información: pregunta, investiga, experimenta, trabaja con otros, prueba soluciones y relaciona lo aprendido con situaciones reales.
La propuesta del nuevo campus busca que esa metodología pueda trasladarse al espacio físico, con áreas flexibles, naturaleza, lugares de encuentro y zonas de experimentación que permitan aprender dentro y fuera del aula.
Antes de abrir el concurso, la institución mantuvo reuniones con más de 30 firmas de arquitectura, seleccionadas no solo por su trayectoria, sino también por su capacidad para comprender la filosofía y los objetivos educativos del proyecto. Los planos finales están previstos para marzo de 2027 y el inicio de la construcción para mayo del mismo año.
Durante los últimos cinco años, Marybel Perdomo, presidenta de la Fundación DAAR, ha impulsado junto a José Luis Iturralde una transformación de la propuesta educativa de El Sauce.
“No queremos construir un colegio y después preguntarnos cómo debemos enseñar dentro de él. Queremos hacerlo al revés: entender cómo queremos que aprendan nuestros estudiantes y, a partir de ahí, crear los espacios que necesitan. Si queremos niños y jóvenes que pregunten, investiguen y experimenten, el lugar donde aprenden también debe permitirles hacerlo”, afirma Perdomo.
NATURALEZA, EXPERIENCIAS REALES Y TECNOLOGÍA CON PROPÓSITO
El propio nombre, El Sauce School & Hacienda, refleja otra de las decisiones centrales del proyecto: integrar la naturaleza al proceso educativo.
Senderos, árboles, espacios abiertos, tierra, agua, insectos y aves podrán formar parte de las experiencias de aprendizaje. La intención es que el campus invite a observar, investigar, moverse y descubrir.
La propuesta también busca responder a una conversación cada vez más presente entre educadores y familias: qué lugar debe ocupar la tecnología dentro del aprendizaje.
Para El Sauce, el objetivo no es eliminar las herramientas digitales, sino utilizarlas con intención pedagógica y equilibrarlas con experiencias prácticas, lectura, conversación, trabajo colaborativo, naturaleza y resolución de problemas.
El enfoque parte de reconocer que el bienestar de niños y adolescentes va más allá de los resultados académicos y que el entorno escolar también influye en cómo aprenden, se relacionan y desarrollan autonomía.
LOS ESTUDIANTES TAMBIÉN SERÁN PARTE DEL DISEÑO
Los estudiantes y docentes participarán activamente en el proceso de creación del nuevo campus. Más que una consulta, esta participación será una aplicación concreta del aprendizaje basado en proyectos: observar su entorno, identificar necesidades, plantear ideas y ser parte de una conversación real sobre el espacio en el que aprenderán.
Así, el nuevo campus comienza a educar incluso antes de ser construido. El desafío para los estudios participantes será traducir esta visión en arquitectura: crear un espacio capaz de acompañar una educación más activa, flexible, humana y conectada con el entorno.
El resultado será el futuro El Sauce School & Hacienda, un campus que parte de una premisa clara: si las formas de aprender están cambiando, los lugares donde aprendemos también deben hacerlo.







