
- Planificar en pareja no es hablar de números, es proteger metas y tomar decisiones con calma.
Quito, febrero de 2026.- Febrero pone el amor en primer plano y San Valentín trae consigo planes y celebraciones; sin embargo, también visibiliza una conversación que muchas parejas evitan, la relación con el dinero y la forma en que se toman decisiones financieras. Según el INEC, en 2024 se registraron 25.555 divorcios, un aumento respecto a los 24.595 de 2022; aunque el registro no detalla causas, estudios académicos señalan que entre el 20% y 30% de los divorcios se relacionan con conflictos financieros.
Ante este panorama, el Banco Central del Ecuador (BCE) ha señalado en reportes vinculados a inclusión y educación financiera que una parte importante de la población no ha recibido formación financiera formal, lo que limita la capacidad de los hogares para administrar ingresos, planificar gastos y tomar decisiones de ahorro e inversión. Para María José Arias, Gerente de Comunicación y Asuntos Corporativos de Fideval “La educación financiera es una herramienta esencial para fortalecer la economía familiar, porque permite tomar decisiones informadas y responsables. La mejor manera de evitar tensiones económicas es contar con información confiable, objetiva y relevante”.
Especialistas recomiendan transformar los objetivos de pareja en planes con montos y plazos definidos. Así, las metas dejan de resolverse por impulso y se estructuran según el tiempo, desde necesidades inmediatas hasta objetivos de mediano plazo y construcción de patrimonio. Para ello, Fideval propone un esquema de planificación en tres niveles:
- Metas de corto plazo: objetivos como anillo, vestido o luna de miel pueden planificarse con aportes periódicos, evitando que se conviertan en consumo financiado o en deuda.
- Metas de menos de un año: para pagos escalonados (por ejemplo, gastos asociados a eventos), se recomienda administrar la liquidez de forma estratégica para tener disponibilidad cuando se requieran desembolsos.
- Metas de largo plazo: para construir patrimonio, como una entrada para vivienda, se recomienda priorizar disciplina, aportes constantes y una visión de crecimiento del capital.
Hay fondos que pueden aperturarse con $300 mensuales, con capitalización diaria e interés sobre interés, que en un plazo de 5 años le permitirían a la pareja tener el 30% de entrada para la compra de su casa, reduciendo su necesidad de deuda y negociando mejores condiciones de crédito. Pero más allá del instrumento que se elija, la convivencia financiera mejora cuando existen acuerdos claros y hábitos sostenidos en el tiempo: transparencia sobre ingresos y deudas, un presupuesto con seguimiento y metas comunes con plazos definidos.
Las parejas que conversan a tiempo sobre dinero suelen tomar mejores decisiones, porque ordenan prioridades y convierten metas en un plan posible. Cuando existen acuerdos sobre presupuesto, deudas y objetivos, la convivencia se vuelve más predecible y se reducen los puntos de fricción. La estabilidad en pareja también se construye con decisiones financieras conscientes, pensadas para sostener el proyecto compartido más allá de la fecha.