
¿Quiénes sostienen realmente la economía circular en el país? La respuesta empieza a tomar forma con los datos revelados por el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), que en 2022, durante la primera fase del Censo Nacional a Recicladores de Base, permitió dimensionar la realidad de los recicladores y recicladoras a nivel nacional, de los cuales el 25 % pertenece a la provincia del Guayas. La mayoría tiene entre 18 y 30 años, donde 5 de cada 10 son mujeres, y apenas el 66 % tienen educación básica o menos.
Este levantamiento de información marca un hito para visibilizar a quienes conforman el primer eslabón de la cadena de reciclaje y abre la puerta al impulso de políticas públicas que fortalezcan su inclusión social y laboral.
En este contexto, los recicladores cumplen una función determinante: garantizan el flujo de material reciclable hacia la industria, evitan que toneladas de residuos lleguen a los rellenos sanitarios y sostienen economías familiares que dependen directamente de esta actividad.
Bajo este marco, más de 1.500 recicladores de base que recuperan materiales a diario en distintos puntos de Guayaquil colaboran directamente con Grupo Mario Bravo (GMB). Su labor genera un impacto social que beneficia indirectamente a 50.000 familias vinculadas a la cadena de reciclaje y la economía circular local. Considerando un promedio de cuatro integrantes por núcleo familiar, este impacto podría alcanzar a cerca de 200.000 personas.
En los últimos años, GMB ha implementado distintas acciones para mejorar las condiciones en las que operan los recicladores. Entre ellas se registran capacitaciones técnicas sobre manejo adecuado de residuos, una acción en conjunto con Fibras Nacionales; campañas médicas junto al Club de Leones; talleres antidrogas con la Policía Nacional; y programas de empoderamiento y autoestima dirigidos a mujeres recicladoras en cooperación con el Gremio de Profesionales de la Belleza del Guayas. Estas iniciativas buscan fortalecer la estabilidad social y operativa de quienes proveen el material que ingresa a la cadena formal del reciclaje.
“Los recicladores de base son esenciales para que el reciclaje funcione en Ecuador. Su trabajo diario permite que el material llegue a la industria y sostiene a miles de familias. Nuestro compromiso es continuar apoyando su desarrollo y la dignificación de su labor”, enfatizó Ronald Bravo, vicepresidente de Grupo Mario Bravo.
A escala comunitaria, programas educativos como Eco School, implementado por Fibras Nacionales del Grupo Mario Bravo, han capacitado en sus cuatro años de vida a más de 65.000 estudiantes en Guayaquil, Daule y Samborondón, logrando la recuperación histórica de 209 toneladas de material reciclable e integrando a las familias en prácticas de separación en la fuente.
Este efecto de sensibilización complementa el trabajo de los recicladores y contribuye a construir un sistema circular más sólido.









