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Según la encuesta de PwC, el 87% de los líderes encuestados reconoce que una baja calidad de la información ha afectado la capacidad de sus organizaciones para generar valor a partir de iniciativas digitales.
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Aunque las empresas han avanzado, apenas el 30% reporta una mejora significativa en la calidad y confiabilidad de sus datos durante los últimos dos o tres años.
Quito, Ecuador septiembre de 2026.- Implementar un sistema de Planificación de Recursos Empresariales (ERP, por sus siglas en inglés) representa una de las inversiones de transformación más relevantes para una organización. Sin embargo, incorporar una nueva plataforma tecnológica no garantiza por sí solo la generación de valor. El retorno depende de cómo la empresa conecta la tecnología con sus procesos, datos, personas y objetivos estratégicos.
La Digital Trends in Operations Survey 2026 de PwC, realizada a 767 líderes de operaciones y cadena de suministro de empresas de Estados Unidos, evidencia esta brecha entre inversión y resultados: el 89% señala que sus inversiones tecnológicas no han alcanzado completamente los resultados esperados, pese a que el 85% considera que su organización se encuentra por delante de la mayoría de sus competidores en transformación digital.
Uno de los principales desafíos está en los datos. El 87% de los líderes encuestados reconoce que una baja calidad de la información ha afectado la capacidad de sus organizaciones para generar valor a partir de iniciativas digitales. Aunque las empresas han avanzado, apenas el 30% reporta una mejora significativa en la calidad y confiabilidad de sus datos durante los últimos dos o tres años.
Para proteger la inversión en un ERP, el punto de partida debe ser establecer un caso de negocio claro y medible, con indicadores vinculados a productividad, reducción de costos, automatización, eficiencia de procesos, calidad de información y agilidad en la toma de decisiones. El seguimiento no debería finalizar con la puesta en marcha de la plataforma, sino continuar durante su operación para determinar si los beneficios previstos efectivamente se están materializando.
También es fundamental evitar trasladar al nuevo ERP (Planificación de Recursos Empresariales) las ineficiencias del modelo anterior. La implementación representa una oportunidad para simplificar y estandarizar procesos, fortalecer la gobernanza de datos e integrar las diferentes áreas del negocio. Este último aspecto resulta especialmente relevante: entre el reducido grupo de organizaciones identificadas por PwC como líderes digitales, el 87% ha integrado capacidades digitales de extremo a extremo y el 83% mide tanto el impacto operativo como financiero de sus inversiones digitales.
La adopción de los equipos completa esta ecuación. La encuesta identifica la complejidad de integración, los problemas relacionados con los datos y los desafíos de adopción por parte de los usuarios entre las principales razones por las que las inversiones tecnológicas no alcanzan todo su potencial. Por ello, capacitación, gestión del cambio y nuevas formas de trabajo deben formar parte de la inversión desde su planificación.
En un contexto en el que las empresas continúan acelerando su transformación digital, proteger el valor de un ERP requiere combinar disciplina financiera, gobierno, procesos, datos y personas. Para PwC Ecuador, el objetivo ya no es únicamente implementar tecnología, sino construir una plataforma capaz de generar resultados medibles y sostener el crecimiento del negocio.
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