
El cuidado nutricional de una mujer comienza incluso antes del embarazo. Llegar a la gestación con un adecuado estado nutricional ayuda a favorecer el desarrollo saludable del bebé desde las primeras etapas de vida.
La proteína es un nutriente fundamental antes y durante el embarazo, ya que contribuye a la formación de tejidos maternos y al crecimiento y desarrollo del bebé.
Mantener un consumo adecuado de proteína desde la planificación del embarazo ayuda a preparar al organismo para afrontar las mayores demandas nutricionales de la gestación y la lactancia.
La alimentación de la madre durante la lactancia es clave tanto para su recuperación después del parto como para acompañar esta etapa de crecimiento del bebé. Una dieta equilibrada le ayuda a mantener su energía y a cubrir los requerimientos nutricionales propios de la lactancia.
Uno de los nutrientes más importantes es la proteína, ya que contribuye a la producción de leche materna y a la recuperación de los tejidos. Además, aporta aminoácidos esenciales que apoyan el crecimiento y desarrollo del bebé.
“Durante la lactancia, no se trata de comer por dos, sino de alimentarse mejor. Lo ideal es mantener una dieta variada que incluya proteínas de calidad, frutas, verduras, cereales integrales, grasas saludables y una adecuada hidratación”, señala Morayma Fierro, Jefe de Nutrición y Salud Física de Pronaca.
La proteína se puede obtener de alimentos como pollo, pescado, huevos, lácteos, carnes magras y también de opciones vegetales como legumbres, quinua y frutos secos.
Tips prácticos para madres lactantes
- Incluya alimentos fuente de proteína en cada comida principal.
- Elija snacks con proteína, como yogur, queso o frutos secos.
- Agregue huevo al desayuno para iniciar el día con energía.
- Combine legumbres y cereales para mejorar la calidad de la proteína consumida.
- Prefiera pollo, pescado, huevos o lácteos como parte de su alimentación diaria.
- Considere opciones proteicas prácticas y listas para consumir que le ayuden a cubrir sus requerimientos nutricionales y evitar saltarse comidas.
- Mantenga una adecuada hidratación durante el día.
- Consulte a un profesional de la salud antes de realizar dietas restrictivas o iniciar el consumo de suplementos.
Hábitos saludables que complementan una buena alimentación
La clave está en mantener hábitos saludables y sostenibles que ayuden a la madre a sentirse bien y contar con la energía necesaria para disfrutar esta etapa junto a su bebé. Entre ellos se encuentran mantener horarios regulares de alimentación, realizar actividad física acorde con la etapa, priorizar el descanso y cuidar la calidad del sueño.
Algunas actividades recomendadas son:
- Caminatas de intensidad moderada entre 20 y 30 minutos al día.
- Ejercicios de movilidad, estiramiento o yoga postparto, siempre con autorización del profesional de salud.
Asimismo, se recomienda procurar entre 7 y 9 horas de sueño en un período de 24 horas, considerando que durante los primeros meses el descanso puede estar fragmentado por las necesidades del bebé.
Una alimentación balanceada, con especial énfasis en el consumo de proteína de calidad, acompañada de actividad física, hidratación y descanso, contribuye al bienestar de la madre y favorece una experiencia de lactancia más saludable para ella y su bebé.







