
Quito, septiembre 2026. Las enfermedades isquémicas del corazón fueron la principal causa de muerte en Ecuador en 2024, con 14.471 fallecimientos según el Instituto Nacional de Estadística y Censos[1]. Pero el corazón no enferma solo. Su salud depende también del funcionamiento de los riñones, el metabolismo, el peso y la glucosa; un desequilibrio en cualquiera de ellos puede dañarlo en silencio.
Frente a esta realidad, organizaciones médicas a nivel mundial coinciden en la necesidad de mirar estos factores de riesgo de manera conectada. En junio de 2026, una nueva guía médica planteó un abordaje conjunto de la salud cardiovascular, renal y metabólica, al reconocer que estas condiciones comparten factores de riesgo y pueden influirse entre sí.[2]
Estos factores de riesgo son frecuentes en el país. Según la encuesta STEPS de 2018, que mide los factores de riesgo de enfermedades crónicas con la metodología de la Organización Mundial de la Salud, uno de cada cinco adultos en Ecuador tiene hipertensión y casi la mitad, la presión alta; en muchos casos sin saberlo. Además, seis de cada diez tienen sobrepeso u obesidad.[3] A esto se suma la diabetes, que, según la Federación Internacional de Diabetes, afecta a más de 550.000 adultos. [4]Por eso, prevenir las enfermedades cardiovasculares exige cuidar también la presión arterial, la glucosa, el peso y los riñones.
En línea con esta visión integral, Boehringer Ingelheim amplía a nivel global la alianza Detect the SOS, que busca llamar la atención sobre factores de riesgo que pueden pasar inadvertidos y reforzar su detección oportuna. El nombre de la iniciativa resume su propósito de aprender a reconocer las señales de alerta que el cuerpo envía antes de que la enfermedad se manifieste. Muchas personas con hipertensión o diabetes pueden tener el corazón o los riñones afectados sin saberlo, y una prueba sencilla realizada a tiempo puede marcar la diferencia entre prevenir un daño o descubrirlo cuando ya está avanzado. Por eso, la alianza busca que la concientización se traduzca en acciones concretas, tanto en la consulta médica como en el cuidado que cada persona da a su propia salud.
Una de esas señales críticas es la albuminuria, es decir, la presencia de albúmina en la orina. Puede ser un aviso temprano de que los riñones empiezan a resentirse y también aporta información sobre el riesgo cardiovascular. Se detecta con un análisis de orina sencillo, conocido como relación albúmina-creatinina (uACR), especialmente relevante para personas con hipertensión arterial o diabetes tipo 2. Conocer este resultado a tiempo permite, junto con el médico, actuar antes de que el daño avance y definir el seguimiento adecuado.
«Durante mucho tiempo hemos abordado la salud cardiovascular, renal y metabólica como si fueran temas independientes. Hoy sabemos que existe una relación estrecha entre ellas y que factores como la hipertensión, la diabetes o las alteraciones metabólicas pueden aumentar el riesgo y afectar más de un sistema al mismo tiempo. Por eso, la prevención no debería centrarse únicamente en tratar una enfermedad cuando aparecen los síntomas, sino en identificar señales de riesgo de manera oportuna y darles seguimiento. Detectar a tiempo cambios que pueden pasar inadvertidos, como la presencia de albúmina en la orina, permite tener una visión más completa de la salud de una persona y tomar decisiones de manera temprana junto con su médico», explica la Dra. Rosa María Ramirez, MSL & Medical Advisor CRM de Boehringer Ingelheim Ecuador.
Para las personas, esta perspectiva se traduce en algo sencillo. No es necesario esperar a tener síntomas para empezar a cuidar la salud. Medir periódicamente la presión arterial, conocer los niveles de glucosa y colesterol, mantener un peso saludable y realizar las evaluaciones recomendadas por los profesionales de la salud permite identificar cambios de manera oportuna. «La prevención empieza por conocer cómo está nuestro organismo. Una alteración en la presión, la glucosa o la función renal puede ser una señal para prestar atención y conversar con un profesional de la salud», añade la Dra. Rosa.
El cuidado cardiovascular empieza antes de que aparezcan los síntomas. Reconocer los factores de riesgo y realizar las evaluaciones recomendadas puede ayudar a detectar señales que de otro modo podrían pasar desapercibidas y favorecer una atención más oportuna.
[1] Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Registro Estadístico de Defunciones Generales 2024.
[2] Dumele, C. E., et al. (2026). 2026 AHA/ACC/ADA/ASN Guideline for the Prevention and Management of Cardiovascular-Kidney-Metabolic Syndrome: A Report of the American Heart Association/American College of Cardiology Joint Committee on Clinical Practice Guidelines. Journal of the American College of Cardiology, 87(23)
[3] Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ecuador: encuesta STEPS sobre factores de riesgo de enfermedades no transmisibles. https://www.paho.org/es/noticias/16-5-2023-informe-ecuador-mejorando-salud-cardiovascular-desde-comunidades-locales-hasta
[4] International Diabetes Federation (IDF). IDF Diabetes Atlas – Ecuador. Estimaciones 2024. https://diabetesatlas.org/es/data-by-location/country/ecuador/






