
• Diversos estudios han demostrado que aumentar el tamaño de la porción puede elevar significativamente la ingesta calórica sin que las personas lo perciban, mientras que la OMS recomienda que los azúcares libres no superen el 10% de la ingesta diaria.
• Definir la porción desde el inicio, evitar repetir de inmediato y usar referencias visuales como el tamaño de la palma de la mano son algunas de las estrategias que ayudan a moderar el consumo de postres.
Quito, 24 de abril de 2026. En alimentación, el disfrute también cuenta, y hoy el bienestar se basa en decisiones más conscientes que en la restricción. En este contexto, cobra relevancia cómo disfrutar de los postres de forma práctica y equilibrada, destacando un punto clave: la porción. La evidencia muestra que el consumo de porciones grandes puede aumentar la ingesta calórica y el apetito, lo que a largo plazo se asocia con un mayor riesgo de obesidad.
“El verdadero cambio en la alimentación está en cómo elegimos y cuánto consumimos. Incluso en preparaciones caseras y prácticas, la porción sigue siendo el factor determinante para mantener el equilibrio”, asevera Andrea Cortez, nutricionista clínica.
En este contexto, aprender a reconocer una porción suficiente puede marcar la diferencia. Como guía práctica, una rebanada pequeña de pastel, aproximadamente del tamaño de la palma de la mano, permite disfrutar con mayor conciencia. Más que una cifra rígida, lo importante es contar con referencias visuales que faciliten una ingesta moderada, especialmente en alimentos de alta densidad energéticaii.
El punto cobra todavía más relevancia al considerar el aporte de azúcares libres en la dieta diaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que su consumo no supere el 10% de la ingesta calórica total, e idealmente se reduzca por debajo del 5% para obtener beneficios adicionales para la saludiii. Esto no implica eliminar alimentos como una torta, sino integrarlos de forma consciente.
Desde esta perspectiva, no solo importa cuánto se consume, sino también cómo se construye el postre. Algunas recomendaciones prácticas de Moderna Alimentos incluyen:
• Definir la porción desde el inicio: cortar una rebanada delgada antes de servir ayuda a evitar el consumo excesivo.
• Evitar repetir de inmediato: dar un tiempo antes de servirse una segunda porción permite que actúen las señales de saciedad.
• Usar referencias visuales: como el tamaño de la palma de la mano o dividir la torta en 10 o 12 partes iguales.
• Servir en platos individuales: reduce el consumo impulsivo desde el molde o fuente.
• Acompañar la porción, no ampliarla: agregar fruta o yogur puede complementar el postre sin aumentar la cantidad de pastel.
• El postre acompaña no reemplaza: siempre hay que considerar que el consumo moderado de postre debe acompañarse de una alimentación equilibrada, que incluya proteínas, carbohidratos y vegetales.
“Armar un postre de forma equilibrada también es una herramienta práctica de bienestar. Cuando se combina una porción moderada con fruta fresca o alguna fuente de proteína, no solo se mejora la saciedad, sino que se promueve una relación más amable con la comida”, agrega Andrea Cortez, nutricionista clínica.
En este contexto, la preparación en el hogar cobra especial relevancia. Opciones prácticas como las premezclas de tortas YA de Moderna Alimentos facilitan la elaboración de postres y permiten un mayor control sobre el tamaño de las porciones y el momento de consumo.
Por eso, más que hablar de limitaciones rígidas, hoy la conversación nutricional se enfoca en herramientas prácticas que permitan disfrutar con medida. Entender cuánto es suficiente, cómo combinar los alimentos y en qué contexto consumirlos no solo ayuda a moderar la ingesta de calorías y azúcares, sino también a construir una relación más equilibrada con la alimentación.








